Sorprendida (bueno, miento; en realidad llevo tiempo esperándolo, pero decir que me quedo sorprendida es una bonita licencia literaria) me he quedado al recibir hoy uno de los libros de la colección a la que estoy suscrita (Reinos Olvidados) con una hojita de papel que dice:

Apreciado lector,

Por motivos ajenos a la editorial, y por causas legales, a partir de la presente entrega, el logo de la colección que figura en la cubierta de cada uno de los libros se verá ligeramente alterado respecto del que ha figurado hasta ahora.

Sin otro particular, le animamos a seguir disfrutando de su colección.

Cordialmente,
Ediciones Altaya

Francamente, ¿no resulta sorprendente que una editorial que es miembro de la SGAE y teóricamente, como socia, recibe asesoramiento e información acerca de derechos de autor y propiedad industrial e intelectual, no sepa que este logo es una marca registrada de una subsidiaria de esta panda de frikis, y por tanto, no se puede modificar así por las bravas y comercializar derivados? ¿O es que para ellos la propiedad industrial (patentes, marcas comerciales, modelos de utilidad, etc.) no tiene la misma importancia que la intelectual?

¿Y luego esta gente pretende que la tomemos en serio?